—¡Este chico realmente vino! —Al ver la repentina aparición de Christian, Eustaquio y Claudio se sorprendieron enormemente, sin poder creer lo que veían. Originalmente, ambos pensaban que, incluso si Christian fuera tonto, no se arriesgaría a venir a la familia Rivera y enfrentar la muerte. Pero ahora, no podían creer que Christian realmente llegara tan rápidamente. Esto fue un poco inesperado para ambos.
—Bien, ¡excelente! Christian, finalmente llegaste —exclamó Carmen, aliviada. Un peso se qui