—Papá, mamá, ¿qué está pasando aquí?
Al ver la situación algo caótica en el salón, y a Belén sentada en el suelo, Leocadia se sorprendió y fue la primera en romper el silencio.
—Leocadia, ¿has vuelto? ¡Y has vuelto sana y salva!
—Bien, ¡eso es maravilloso!
Belén, una vez que recobró la compostura, estaba eufórica. Inmediatamente se levantó, corrió hacia Leocadia y la abrazó fuertemente. Sus mejillas se llenaron de lágrimas de alegría.
En ese momento, los presentes en el salón, especialmente Ferm