—¿Preparar los asuntos funerarios?
—No, Leocadia no tiene por qué haber sufrido ningún daño.
Al escuchar estas palabras, Belén quedó atónita, se sentó de golpe en el suelo y las lágrimas brotaron como un torrente de sus ojos, imposibles de contener.
Aunque ella decía que no había pasado nada, en su corazón sabía muy bien que todo lo que Liberio decía era cierto.
Leocadia había sido capturada por Eulalia durante mucho tiempo, y dado la naturaleza cruel y despiadada de Eulalia, lo más probable es