Christian notó la mirada inusual de Herminio, echó un vistazo a éste y, luego a Clara. Comprendió lo que pasaba por la mente de Herminio, pero no dijo nada al respecto.
—Fermín, Herminio, si no tienen ningún otro asunto, me despido de ustedes— dijo Christian mientras se despedía con un gesto de mano.
Luego, hizo una leve seña a Clara y ambos se prepararon para irse.
—¡Christian, espera! — En ese momento, Abelardo, que estaba no tan lejos, llamó a Christian y se acercó rápidamente.
—Fermín, ¿cómo