—Abelardo, dado que realmente deseas aprender acupuntura, te la enseñaré con mucho gusto— dijo Christian con seriedad.
A diferencia de las habilidades marciales, donde la enseñanza descuidada podría desencadenar graves consecuencias, la medicina era una disciplina que beneficiaba a la sociedad, centrada en curar y salvar vidas. Además, Abelardo había demostrado su sinceridad. Incluso si Christian compartiera con él su técnica de agujas sin fin, no había ningún problema.
—Christian, ¿estás realme