—No te preocupes, ¡conmigo aquí, estarás a salvo! — Al ver la expresión vulnerable y triste de Leocadia, Christian dudó por un momento y finalmente tomó una decisión radical. —Sí, yo confío en ti.
Sintiendo la mirada decidida de Christian, Leocadia sintió un cálido alivio en su corazón.
—Leocadia, ahora te enseñaré una técnica, asegúrate de prestar atención— Christian le advirtió seriamente. —Esta técnica es muy importante y, sin mi permiso, te pido que no se la revele a nadie.
Leocadia afirmó c