Pasó un buen rato. Después de aproximadamente media hora, Fermín y Belén, viendo que Christian y Leocadia seguían sentados en el centro del campo de energía sin hacer ningún tipo de movimiento, se preocuparon cada vez más. Estaban tan ansiosos que ya no podían esperar más para saber el resultado.
—No, tengo que entrar y ver qué está pasando— dijo Fermín con voz firme, habiendo perdido toda su paciencia y listo para entrar al campo de energía por la fuerza.
—Padre, por favor, espera un poco más—