—¡Esto no puede ser!
Plácido, agarrándose el brazo roto, miró a Christian con incredulidad en los ojos. Originalmente, creía que el cultivo de Christian estaba solo en la etapa intermedia del periodo del elixir dorado, y había pensado que sería fácil eliminarlo. Sin embargo, lo que nunca imaginó fue que Christian no solo bloquearía su ataque a toda potencia, sino que también rompería su brazo en el proceso. La sorpresa en su corazón era indescriptible.
—Plácido, si quieres morir, hoy te cumpliré