Valentina quedó sorprendida y un tanto molesta. —No importa.
—Joven, ya he vivido casi cien años. Cada día extra es ganancia.
—Si pudiera vivir unos meses más, estaría satisfecho —dijo Pedro con calma. No se enfadó por la maldición de Christian, sino que lo aceptó con tranquilidad.
—Pedro, admiro tu actitud de aceptar la vida y la muerte —comentó Christian—. Sin embargo, si el veneno en tu cuerpo fuera eliminado, ¿no sería aún mejor vivir décadas más?
—¿Veneno? ¿De qué estás hablando?
—Joven, si