Valenciano pronunció fríamente, con una actitud arrogante y desafiante que no podía pasarse por alto.
—No está en casa. Esta mañana salió solo en su auto—dijo Alejandro con voz profunda.
—¿No está en casa?
—Viejo, ¿realmente crees que soy tan ingenuo como un niño para que me engañes?— Valenciano se rio con burla, claramente sin creer en las palabras de Alejandro.
—Créelo o no.
El rostro de Alejandro estaba enojado. Aunque en el pasado él era parte de la segunda generación legítima de la familia