Christian y Andrea se enfrentaron cabeza a cabeza, chocando directamente.
Ese choque dejó a Christian aturdido y desorientado. Justo después, antes de que pudiera reaccionar, una sensación cálida se extendió por su mejilla. Los labios de Andrea, rosados y radiantes, acababan de besar su mejilla, dándole un gran y sorpresivo beso.
Christian se quedó estupefacto.
Andrea también se quedó atónita.
Ambos parecían petrificados, inmóviles en el lugar.
—¡Maldición!
—¡Christian, idiota! ¡Era mi primer b