Eligio a Catalina, su hermana.
—Bien, entonces todos pueden irse. Tú te quedas.
Amanda ya había visualizaba este resultado. Pero, aun así, sintió un dolor profundo en el corazón, arrugándole el alma y ahogando las palabras en la garganta.
Todos estaban a salvo, mientras que ella se quedaba sola en este lugar, sin saber lo que le esperaba.
En realidad, Catalina había hecho un gesto innecesario. No necesitaba recibir un disparo; Jorge igual la habría elegido.
¿Para qué arriesgar su vida de esa fo