—Cariño, ya tengo un mes de estar preñada. No voy a abortar, y quiero tener a este bebé. Este es solo mi hijo, y no tiene nada que ver contigo.
—¿Qué estás diciendo? Es nuestro hijo, ¿cómo no va a tener que ver conmigo? Si no te hubieras desmayado en el aeropuerto, ¿me lo habrías ocultado para siempre? Eres una tontita, ¿no sabes lo difícil que es ser madre soltera? No podrías soportarlo sola.
Al escuchar esas palabras, Viviana comenzó a llorar.
—No tengo otra opción... Si me permites tener a es