Nel
Al llegar a la habitación de Beatrice, Nel entró sin tocar. Sin embargo, la imagen que la recibió le rompió el corazón, aquel que pensaba ya no tenía.
Un esposo joven yacía acostado al lado de su esposa en la cama del hospital, acariciando su cabello con ternura. Al otro lado, una hermosa niña tocaba con delicadeza el vientre plano de su madre. La escena era devastadora.
—¡Tía Nel! ¡Voy a tener un hermano! —Las palabras de la pequeña Lucy estallaron con entusiasmo, su voz impregnada de una