Andrea
Esa noche, al llegar a casa, Andrea sintió que el sueño le era completamente esquivo. La imagen de aquella chica desesperada se repetía en su mente, como un eco angustiante. Pero, sobre todo, le martillaba la extraña frase que había pronunciado:
"Por confiar en Madame."
Con el ceño fruncido, se sentó en el borde de la cama y encendió su laptop. Necesitaba respuestas.
Comenzó a teclear con rapidez, buscando toda la información posible. Sin embargo, el pasado de Nel resultó ser un misterio