Capítulo 46.
Nos besamos de forma apasionada, por tantos minutos que incluso me quedo sin aire, es tan bueno que me enloquece…
—Julian… —gimo sobre sus labios.
—Te amo, Selene —responde él con la voz ronca por la excitación.
Las manos de Julian bajan por mi cintura, delineando suavemente mi figura, llegando hasta mis caderas para acariciarme.
Como es usual, Julian consigue hacerme vibrar con tan solo un par de sus caricias, temblando y buscando sus labios como si fueran agua en el desierto.
Los dedos ansios