Luego de aquel acontecimiento, Alessandro se dirigió a casa furioso en contra de James, había logrado tolerar diferentes situaciones, pero había descubierto que aquel hombre no tenía límites y sus intenciones eran demasiado claras.
Al llegar a la propiedad, Alessandro fue directo a la sala, se sentó y pidió que le trajeran licor, de un solo sorbo desocupaba el vaso mientras que los recuerdos jugaban con él.
—Lo que siento por ella es demasiado fuerte y contemplar que la puedo perder me destroz