Luego de que la captura de Alessandro fuera oficial, fue trasladado a otra área de la prisión, allí tuvo que retirarse aquel traje elegante que lo hacía sentir distinguido y con autoridad para luego llevar sobre su cuerpo aquel pijama naranja y en sus pies unos zapatos de goma.
Esposado de pies y de manos fue llevado el hombre más buscado y peligroso hasta la celda donde tendría que pagar su condena, al llegar al pasillo donde estaban los condenados por delitos graves todos comenzaron a murmur