Amelia luego de haber recibido aquella terrible y caótica noticia salió de la sala de juntas completamente desesperada, las lágrimas rodaron por sus mejillas, tras de ella corrió Noah, la tomó del brazo y recostó su cuerpo contra la pared sin importar que estaban ante la mirada de las personas que trabajaban allí.
—Tienes que calmarte, no servirá de nada perder la cabeza, debemos actuar y debe ser lo más antes posible, debemos comprar ahora mismo las acciones que tu padre vendió, así tendremos