Capítulo 24

Brillante. La luz era demasiado brillante. Las paredes. Hubiera jurado que había visto cómo se movían esas paredes. Se le echaban encima, intentando asfixiarla. El ruido. Oh, ese infernal zumbido. Parecía que aquí alguien no paraba de hablar. El incesante timbre del teléfono. Las ráfagas intermitentes de risas eran como una estaca clavándose en su cráneo. Le palpitaba la cabeza. Maldita sea. Le dol&

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