Capítulo 98 – Una nueva guerra fría.
A la mañana siguiente, Emma despertó con una jaqueca increíble, tenía el estómago revuelto, le dolía cada musculo del cuerpo y se sentía como si un auto la hubiera atropellado.
–¿Dónde diablos estoy? – preguntó en voz alta, incorporándose en la cama y mirando para todos lados.
A primera impresión, le costó reconocer la habitación de Dante, es que ella hubiera esperado amanecer en cualquier sitio menos en ese, enseguida, el miedo le recorrió la sangre, ella miró debajo de las sábanas a ver si de