Capítulo 65 – una cucharada de su propia medicina.
–Nadie va a verme la cara de estúpido – gruñó Dante, dirigiéndose a la entrada por la que Emma cruzaría en solo un par de instantes.
El hombre caminó con determinación, pero al mismo tiempo con cuidado, poniendo su palma derecha sobre el hematoma que todavía dolía y palpitaba en su tórax, sin duda alguna, su dolor muscular no era tan grande como para ignorar el hecho de que Emma estaba dentro de un auto prácticamente besando a un hombre, ¿Qué se creía esa mujer? ¿Hasta qué punto era capaz de