Capítulo 144 – un afortunado accidente.
A la mañana siguiente, Dante se despertó muy temprano, justo cuando su alarma sonó, tenía algunos asuntos de trabajo por resolver y aunque la suave respiración de Emma lo invitaba a quedarse un poco más de tiempo entre las cobijas, no podía hacerlo, así que a regañadientes se puso en pie y fue hacia el bañó.
Una vez allí, se desvistió, abrió el grifo del agua caliente y se metió debajo del chorro. El hombre se tomó su tiempo para bañarse, enjabonarse y enjuagarse, le gustaba pensar estando bajo