Sloane
Corrí y corrí hasta que me empezaron a doler los talones. Me quité las botas y los dedos de los pies arañaban las ramitas de los arbustos y todo lo que se encontraba por allí. No tenía ningún rumbo y no sabía exactamente adónde iba, pero seguí corriendo, con esa descarga de adrenalina recorriendo mi cuerpo.
Estaban detrás de mí, siguiéndome hasta que ya no pude oír sus pasos. Agotada, me detuve al pie de un árbol, agarrándome con todas mis fuerzas al tronco. Intenté calmar mi respirac