Capítulo 58: Un cómplice del pasado.
Leonardo no supo que decir. Aquel llanto tan desgarrador, venía desde lo más profundo del alma de su amada. Arianna estaba rota, demasiado rota, y el tan solo pudo abrazarla una vez que terminó de vendar su mano herida.
— No lo sé… — respondió con sinceridad mientras acariciaba su sedosa cabellera castaña. — Yo…no lo sé, Arianna. —
Arianna sollozó con tanto dolor que Leonardo sintió como su alma se rompió en ese momento.
— Yo nunca les hice daño, siempre traté de ser una buena hija, siempre me