Capítulo 143: Solo el mundo para ellos.
Aquel hombre se secó una lagrima de los ojos, y luego se acomodó los anteojos. Dando una mirada de soslayo a su esposa, le sonrió apenas mientras sostenía aquella fotografía.
—Creo que este hombre puede darme la información que yo necesito saber. Cariño, estoy cada día más viejo, y quiero que todos aquellos asuntos pendientes, queden resueltos antes de que me pierda por completo. El amable señor Ricardo Prego es un buen hombre, aunque en su momento yo no quise escucharlo sobre sus advertencias