Daniel entró a su mansión y vio a Jennifer sentada en el sofá como si lo estuviera esperando.
—Buenas noches —dijo Jennifer.
Al principio Daniel pensó que estaba soñando, pero luego recuperó la compostura y la saludó.
—Buenas noches…
—Prepare la cena para nosotros. Por favor, ven y refréscate. Te estoy esperando en la mesa.
Daniel sintió como si un rayo lo hubiera golpeado. Está recibiendo descargas tras descargas.
—Oh... sí... volveré —se apresuró a subir a su habitación.
Después de refr