[Perspectiva de Nerea]
Quizás mi mente se hallaba echando humo después de tanto esfuerzo en el horario del trabajo. Tampoco había que olvidar lo sucedido con Nicholas. No tenía cómo mirarlo a la cara.
Por esas razones, mientras avanzamos con Killian en tanto charlábamos y él intentaba incluir a Nick, quien se encontraba a cinco metros de distancia, en la conversación, todavía no lograba razonar cómo terminé en ese embrollo.
—Entonces... —comentó Killian, con su mandíbula marcada y piel pulcra