Me sentí tensa. No quería volver a verlo, pero no podía negar que estaba inquieta.
—¿Señor...? —Me incliné para ver al chofer—¿Está todo en orden? ¿Sucede algo?
—Un semáforo, tal vez —soltó irónico el guardaespaldas.
Giré con una ceja levantada, solo para verlo concentrado en el celular. Ni siquiera había levantado la mirada. Genial.
—Parece que algo anda mal con el auto, señorita Grayson —respondió el hombre con amabilidad—. Saldré a revisar. —Abrió la puerta y se fue del vehículo.
De reojo,