Ella parpadeó varias veces para que su mente pudiera procesar aquella maravillosa pregunta que acababa de escuchar.
— ¡Si, claro que sí mi amor! — exclamó llena de emoción y felicidad.
Se abrazaron sellando con un beso apasionado aquella promesa de matrimonio.
Megan no podía creer que que ahora tenía una promesa de amor, o mejor dicho una promesa de matrimonio, algo que ni en sueños pudo imaginar, pero allí estaba Derek, pidiéndole que se casaran, de pronto sintió miedo, pero a la vez emoció