48. Siempre voy a cuidarte
Amir
No puedo creer que esto esté pasando.
El día había empezado demasiado bien y sinceramente mi mente estaba concentrada únicamente en Samira. Y es que ¡por alá! Hoy más que nunca es acertado llamarla princesa, porque es justo lo que ella parece.
Mis ojos no podían separarse de su figura, de la manera en que el vestido de seda roza sus curvas y cae en cascada por su cuerpo haciéndola ver como toda una diosa.
Anya tenía una sonrisa enorme en el rostro y los ojos enrojecidos mientras la tra