46. ¡Saquen a Samira de aquí!
Voy a casarme.
Más puntualmente estoy a pocos minutos de hacerlo. Si alguien me hubiese dicho que este año terminaría huérfana, ciega y casándome voluntariamente con un hombre que me compró y que al mismo tiempo se convirtió en mi salvador, le habría dicho que debe dejar las drogas.
Sin embargo aquí estoy, dejando que Anya y Maya me arreglen a su antojo mientras que ambas parlotean sobre lo bella que me veo.
Según sus descripciones y lo que he podido deducir con el tacto, estoy llevando un li