Los pasos de Lucía eran muy apresurados. Cuando escuchó las palabras de Lisa, caminó aún más rápido. El hecho de que la cámara de vigilancia estuviera rota indicaba que alguien la estaba intentando inculpar.
Una sonrisa fría apareció en el rostro de Lucía cuando entró en el departamento de diseño. Tan pronto como puso un pie en la oficina, todos se voltearon para mirarla, con los ojos llenos de dudas.
Enzo fue el primero en acercarse a Lucía.
—Señorita González, ¿qué deberíamos hacer al respecto