—Padre, ¿cómo puedes pensar así? Durante todo este tiempo he trabajado diligentemente en la empresa...
—Cállate, Lucía, solo dime, ¿era cierta o no la acusación de plagio?
Pablo interrumpió las palabras de Lucía con un grito furioso. Perdió la paciencia y no quería escuchar su explicación.
Lucía no se amilanó, ya que no había plagiado. Se mantuvo firme en su integridad y declaró:
—No lo hice.
—Si no plagiaste el trabajo de otra persona, ¿cómo es posible que las obras sean tan similares? ¿Estás s