Sintiéndose impaciente, Marta contestó a la ligera:
—Bien, bien, lo sé, lo sé.
Pero en el fondo pensaba en cómo encontrar una ocasión adecuada para presentarse ante Jorge.
El conflicto de Lucía y Marta llegó naturalmente a oídos de Rogerio, éste se limitó a sonreír ligeramente y negar con la cabeza, Lucía no era una persona que pudiera ser reprimida por Marta.
De vuelta al departamento de diseño, Lucía acababa de entrar cuando vio que todos tenían la cabeza agachada, no pudo evitar acercarse y p