Jorge acarició con delicadeza el cabello de Lucía, su rostro mostraba ternura, pero su mirada era extremadamente aguda.
—No creo que sea necesario, señora Willner. El señor Willner está en el hospital en este momento, ya le he dado su respectivo merecido.
La señora Willner se sorprendió muchísimo y palideció en ese momento. ¿En el hospital?
—¡Jorge, ¿qué has hecho?!
Jorge sonrió con ironía y levantó el puño.
—¿La señora no puede soportarlo? Tan solo es tomar represalias a la manera española.
El