Alberto volvió a casa, ansioso por la llegada de Kamila. Aún tuvo tiempo de tomar un buen baño y preparar la mesa con la cena que compró de un restaurante. Pasó algunas gotas de perfume, con moderación para no exagerar y causar el efecto contrario. Mientras se arreglaba, la campana sonó. Él pensó en cómo hacía tiempo desde que estuvo solo con una mujer que no fuera Eleonora, tal vez por eso el beso de Kamila lo había dejado tan excitado.
Kamila estaba deslumbrante, vistiendo un vestido justo ne