Mundo ficciónIniciar sesiónEl cuarto estaba en penumbras. Solo los rayos de la luna se filtraban entre las rendijas de la inmensa ventana como un manto sobre la enorme cama de sábanas de seda. En el medio de ella un cuerpo delgado recostado boca abajo, casi sin vida, con los ojos muy abiertos sin conciliar el sueño como ocurría desde hacía ya tantas noches ya ni era importante. Solo un camisón cubría su desnudez total y tapaba aquellas marcas que adornaban su piel y le hacían recordar constantemente los sucesos pasados







