Despedida de un gran amor.
Vamos directo a casa para prepararnos para la cena, al llegar Arely y Ariel nos reciben con una gran sonrisa.
—Uff que bueno que ya se reconciliaron estoy segura que el gruñón de Josiah se hubiera lanzando de algún puente yo le iba recomendar el Golden Gate—. Empiezo a reír a carcajada.
—Agradece que estoy de buen humor; si no lo estuviera te empacaba y te llevaba a una isla muy recóndita y te abandonaba—.
—Si tu y cuantos más haber—. Lo mira desafiante.
—Yo puedo