—Camila, si vamos a colaborar, ¿quieres condiciones? ¿Qué es lo que deseas? ¡Se supone que debíamos reconciliarnos, no divorciarnos! —Daniel me miraba incrédulo.
No entendía por qué creía que yo lo ayudaría incondicionalmente, especialmente después de que había manipulado a Natalia y también a mí. Solté un largo suspiro, tratando de calmarme.
—Daniel, si no tienes claras las condiciones, piénsalo bien y luego hablamos. Pero sabes que mi tiempo es valioso, no tengo tiempo para charlas vacías —Me