Durante la conferencia de prensa, Daniel y yo éramos como marionetas, siguiendo el guion tal como se había planeado. Respondíamos con fluidez a las preguntas de los periodistas, que habían sido preparadas de antemano. Incluso mostramos el ultrasonido que confirmaba la vida en mi vientre.
La mayoría de los periodistas había sido invitada por la familia Castillo y, dado que mantenían una buena relación, no nos dificultaban la tarea. Las preguntas eran sencillas y algunas se referían a los eventos