Mundo ficciónIniciar sesiónSarah
El temor me invadió como una nube de tormenta, arrastrando una ola de ansiedad que me arañaba la garganta. Mi respiración se volvió superficial a medida que el grupo de Amir se acercaba; mis ojos estaban fijos en ellos, incapaces de apartar la mirada.
—He estado observando de cerca tus movimientos, Sarah. Quizás lo hayas olvidado convenientemente, pero soy el dueño de la villa en la que resides.







