Mundo ficciónIniciar sesiónSarah
Cuando me desperté en la habitación de mi hotel, sentía la cabeza insoportablemente pesada, como si una enorme piedra la empujara hacia abajo. Lo primero que noté fue un gran anillo de diamantes en mi mano izquierda. ¿De dónde demonios había sacado esta extravagante pieza de joyería?
—¡Mierda! —murmuré, sosteniéndome la cabeza como si fuera a explotar.







