Mundo de ficçãoIniciar sessãoPhilip
Sentado junto a una ventana cuadrada con marco de caoba, contemplaba la vasta extensión del mar Caribe. El agua, una fascinante mezcla de azul ultramar y turquesa, se extendía hasta el horizonte, y sus suaves olas besaban las prístinas arenas blancas de San Bartolomé. Este paraíso tranquilo contrastaba fuertemente con los tumultuosos pensamientos que daban vueltas en mi mente.
Me preguntaba una y otra vez s







