KIARA
Suspiro levantándome de la cama.
Reagan sigue dormido que a veces envidio su serenidad, el barco se puede estar hundiendo, pero él su sueño no lo interrumpe.
Sonrío y acaricio sus hebras rubias. Lo amo tanto que no quiero imaginarme una vida sin él, pero todo en mi vuelve, la tristeza, el miedo, la melancolía, que antes que me vea mal, me aprovecho de encerrarme en el baño. Le pongo pestillo y vuelvo a ser solo yo.
El reflejo del espejo me incita a no mirarme más, porque siento que h