_ ¡¿Estás muy ansiosa?!
_ ¡Sí!
¿Qué? ¿Ansiosa? Pero ¿Por qué debería yo de estar ansiosa? Sin embargo, aunque hablo por dentro. El Maldito cuerpo mio no me obedece. De nuevo lo abrazo como toda una boba y de puntilla lo beso.
Él sonríe con picardía y me carga. Entramos a una oficina y él se sienta. Hace unas llamadas y escuchó que nombra un escuadrón de elite. «Serpientes» miro de reojo. Para escuchar más sobre la conversación. Pero todo era código. Este hombre tiene un escuadrón de elit