Me pare clavada aun en la pared, sin poder hablar en claro, o asimilar lo que acaba de pasar en este instante. Este hombre me acaba de marcar, como su territorio se puso tan furioso cuando le dije que no le importaba mi vida privada.
Estaba sin palabras, di la vuelta, salí de la habitación, me sentí como un conejo enjaulado. Pero que demonios me pasa desde cuando soy tan sumisa. Como se atreve a amenazarme con las vidas de los hombres que pueden llegar a hablar o salir conmigo.
Tome un sorbo