La ciudad de Boston se alzaba sobre el auto donde Nicolas y Madison eran trasladados hacia el hotel donde iban a hospedarse por los siguientes tres días.
A diferencia de Nueva York, donde todo parecía moverse a una velocidad frenética, la ciudad de Boston transmitia una calma completamente distinta a Nueva York. Una calma bastante serena y elegante.
Madison observaba a través de la ventana del automóvil como los profesionales corrían apresurados hacia sus lugares de trabajo. Los estudiantes u