Cuando llegaron a la sala de urgencias. Demetrio corría de un lado para otro nervioso. Era la primera vez que estaba en un parto de uno de sus hijos, y más, que la pequeña Lili, se había adelantando unas cuantas semanas antes de lo previsto, y había causado que el parto no fuera por cesárea como estaba previsto sino normal.
—¡No me toques,eres el culpable de mis desgracias! —lloraba Eva, inhalando y exhalando como le había dicho el médico hace unos minutos
—Todo va estar bien, todo va a estar b