CAPÍTULO 39

CAPÍTULO 39

BRUNO HARPER

Sus manos cubrieron su pálido rostro, entre tanto yo daba un paso agigantado hacia ella para calmarla—¿Una mascota? ¿Es lo que quieres?

—Siempre viví en un lugar pequeño, así que tener un perro es casa era imposible, y con el dinero que ganaba mi madre, apenas duras podíamos comer… Siempre fue mi sueño, y sé que es tonto, Dios… Me siento tan estú

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